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La actriz argentina Analía Gadé, radicada desde la década del ’50 en España, murió el sábado pasado a los 87 años. Estaba internada en la clínica Santa Cristina de Madrid y hace tres años luchaba contra un cáncer.

Había sufrido dos derrames cerebrales hace 15 años de los que se había logrado recuperar, pero en una revisión de rutina le fue diagnosticado el cáncer que, más allá de haber sido intervenida quirúrgicamente, terminó provocando su deceso luego de sufrir varias recaídas.

Por expreso pedido de la propia Gadé, sus restos fueron cremados en la más estricta intimidad en la capital española, y está previsto que la próxima semana se celebre una misa en su memoria.

Hermana del reconocido dramaturgo Carlos Gorostiza, María Esther Gorostiza Rodríguez del Busto -tal era su verdadero nombre- nació en la provincia de Córdoba en 1931 y desde muy chica su familia la incentivó en el arte y la cultura. La enviaron como pupila al Colegio del Carmen, en la Ciudad de Buenos Aires, y de allí se fugó a los 15 años para presentarse en un concurso de la revista Radiolandia. Decidida, de carácter fuerte y muy simpática, ganó el gran premio: la participación en una película que estaba por filmarse, La serpiente de cascabel, de Carlos Schlieper.

En aquel trabajo se cruzó con Milagros de la Vega, quien vio en la joven todo su potencial y le dio clases particulares y la ayudó con su formación. Llegó a trabajar en más de treinta películas, como ¡Qué noche de casamiento!, Nacha Regules, La Rubia Mireya y Ayer fue primavera.

En 1950 desembarcó en el teatro nada más y nada menos que de la mano de Enrique Santos Discépolo, con la comedia Bum. Fue el comienzo de una próspera carrera sobre el escenario. Unos años después conoció a Juan Carlos Thorry, se enamoró y, después de pasar por el registro civil, se instaló con él en España para trabajar. A la Argentina solo volvió en 1979 y 1983, a modo de visita.

En Madrid no tardó en convertirse en una figura destacada del teatro. Su popularidad se vio aún más agigantada cuando trabajó como presentadora de una programa en la TVE.

En el cine formó una inolvidable dupla con Fernando Fernán Gómez, quien además, por aquel entonces, era su pareja. Fueron protagonistas de una decena de filmes, entre los que sobresalieron Viaje de novios; La vida por delante; Ana dice sí; Luna de verano; Sólo para hombres y La vil seducción.

Distinguida con la medalla de oro de Bellas Artes, el Premio de la Crítica de Valladolid, el Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo y el premio de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina, entre otros galardones, supo codearse con los grandes galanes del cine español de la época como Alberto Closas, Francisco Rabal, Fernando Rey o Arturo Fernández.

«En los premios me pasa como en el amor. Me gusta que me quieran, me lo merezca o no. Lo único que ocurre es que en los premios me va bien, y en el amor me va fatal», se sinceró la artista al recibir el Miguel Mihura. Además de su relación sentimental con Fernán Gómez, se le atribuyeron romances con Vicente Parra y Espartaco Santoni.

En los ’80 la actriz, quien también compartió cartel con figuras internacionales de la talla de Gene Tierney, Stephen Boyd y Sophia Loren, concentró su actividad en el teatro, siendo parte de piezas teatrales como Anda mi madre, Damas, señoras, mujeres, Cuéntalo tú, que tienes más gracia, Las mujeres sabias, La viudita naviera y Sonata a Kreutzel, entre otras.

Multifacética, también brilló en la pantalla chica durante la década del ’90, con papeles en ficciones como Compuesta y sin novio, Carmen y Familia y Una gloria nacional.

La actriz murió el sábado a los 87 años (Foto: Télam)

A principios del nuevo milenio regresó al séptimo arte y a las tablas, con la película La rosa azul, de Oskar Aizpeolea, y la versión teatral de Dulce pájaro de juventud, de Tennessee Williams.

Dueña de innumerables homenajes, como la Medalla de Honor del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) de España, que recibió en reconocimiento a su trayectoria, integra, junto a otros artistas nacionales como Federico Luppi, Cecilia Roth, Héctor Alterio o Leonardo Sbaraglia, la nómina de grandes actores argentinos que hicieron de España su segunda casa.

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