In Memoriam: Franco Zeffirelli A los 96 años, murió el genial director

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ROMA.- A los 96 años, murió hoy en su bellísima casa de Roma el legendario y genial Franco Zeffirelli, director de cine, teatro y de ópera, diseñador de vestuario, escenógrafo, actor y autor de películas inolvidables, de éxito internacional, como Jesús de Nazareth, Romeo y Julieta y Hermano sol hermana luna.

“Adiós maestro”, puede leerse en el sitio de su fundación, que dio la noticia. “Se apagó serenamente hace pocos minutos Franco Zeffirelli. Había nacido en Florencia hacía 96 años. Su muerte ocurrió luego de una larga enfermedad. El maestro descansará en el cementerio de las Porte Sante de Florencia”, indicó.

Zeffirelli, que tuvo una vida de película, llena de reconocimientos, no había dejado de trabajar para el mundo de la ópera, su gran pasión. De hecho, la semana que viene se estrena una nueva Traviata, realizada bajo su dirección, que abrirá la temporada del Festival Lírico de la Arena de Verona. El maestro también tenía otros proyectos, como un Rigoletto que iba a debutar en septiembre de 2021 en Omán, en la Royal Opera House di Muscat.

Considerado un “outsider” en el panorama de los cineastas italianos, fue protagonista de sesenta años de historia del espectáculo pasando por el cine, el teatro y la ópera lírica. Comenzó como actor, pasó a ser luego diseñador de vestuario y escenógrafo (con Luchino Visconti), convirtiéndose luego en un cineasta “quizás más amado en el exterior que en Italia”, según destacó Chiara Ugolini en el diario La Repubblica.

Fue nombrado “Sir” por la reina Isabel de Inglaterra por su trabajo de adaptación a la pantalla de obras de William Shakespeare y fue dos veces candidato al Oscar (come director de Romeo y Julieta y como escenógrafo de La Traviata).

A diferencia de otros colegas, Zeffirelli -católico tradicionalista y homosexual, que dejó a dos hijos adoptivos, Pippo y Luciano-, no fue de izquierda, sino de derecha, y en 1994 hasta fue electo senador en las filas de Forza Italia, el partido del expremier Silvio Berlusconi .

Nacido en Florencia el 12 de febrero de 1923, no tuvo una infancia feliz. El pequeño Gianfranco Corsi Zeffirelli nunca fue reconocido por su padre, mientras que su madre murió cuando tenía sólo seis años. Criado por una pareja a la que llamaba “tíos”, pero que en verdad eran primos del padre, tuvo como figura paterna a Giorgio La Pira, futuro padre de la Constitución y famoso alcalde de Florencia en la década de 1950. Estudió Bellas Artes por un período, hasta que debutó como actor de teatro de la mano de Luchino Visconti.

Tuvo con Florencia, su amada ciudad, una relación de amor-odio. Cuando sufrió la famosa inundación, en noviembre de 1966, involucró a Richard Burton para un documental que cosechó 20 millones de dólares para la ciudad, devastada por la lluvia. Pero durante años rechazó el denominado “fiorino” -distinción de Florencia-, para protestar porque no se lo habían dado a otra florentina famosa, la periodista y escritora Oriana Fallaci.

En la década de 1950 fue director de numerosas obras teatrales -muchas de Shakespeare- y en la siguiente comenzó a trabajar en el exterior, con obras en el Covent Garden de Londres y en el King’s Theater de Edimburgo.

A fines de los años sesenta comenzó a ser famoso en el mundo cinematográfico internacional con obras de Shakespeare: La fierecilla domada (1967) con Elizabeth Taylor y Richard Burton; y Romeo y Julieta (1968), films de enorme éxito que ganaron premios Oscar por su vestuario y fotografía.

La década de 1970 fue especialmente espiritual para Zeffirelli, que en 1971 llevó a la pantalla grande Hermano sol hermana luna, dedicado a las figuras de San Francisco y de Santa Clara y en 1977, el colosal Jesús de Nazareth, otro enorme suceso. “Si los rusos cuentan ‘Guerra y paz’ y los norteamericanos ‘Lo que el viento se llevó’, ¿por qué nosotros no podemos hacer lo mismo con la historia del Evangelio?”, decía el maestro.

En la década de 1980, mientras seguía con su actividad teatral entre La Scala de Milán, el Met de Nueva York y la Ópera de París, dirigió también La Traviata y Otello como verdaderas películas.

Obsesionado por la estética y detallista, una de sus últimas películas fue, en 1999, Un té con Mussolini, cinta semiautobiográfica que cuenta la historia de un niño italiano ilegítimo que es criado en Florencia por damas británicas y estadounidenses, con Cher, Maggie Smith y Judi Dench.

Refinado y elegante, Zeffirelli era muy polémico, anticonformista y feroz a la hora de dar juicios. Como destacó el diario La Stampa, se sentía un extranjero en Italia.

En 2010 Zeffirelli concedió una extensa entrevista a LA NACION en su magnífica casa de la Appia Antica, de esta capital, en la que vivía con sus dos hijos adoptivos y seis amados perros. Ya no estaba bien, se movía en silla de ruedas, pero su genialidad y lucidez seguían intactas. Recordó entonces su paso por la Argentina, el calor del público y el Colón, “un teatro maravilloso, de altísimo nivel”, cuando viajó en 1981 para presentar Amor eterno, la película de amor que tuvo como protagonista a Brooke Shields, considerada una de las peores de su filmografía.

Abiertamente homosexual, entonces explicó claramente y sin pelos en la lengua por qué era contrario al matrimonio gay. “Siempre me opuse porque creo que se trata de un hecho privado. No entiendo por qué tiene que convertirse en una provocación; es estúpido. Detesto toda la oficialidad gay. Soy homosexual, no lo escondo, pero siempre tuve una vida muy feliz porque nunca quise que nadie entrara en mi pequeño jardín. Si uno quiere hacer pasar por su pequeño jardín a una persona que ama, va a lo de su abogado. Pero lo que hacés en la cama, son cosas tuyas”, afirmó.

Por: Elisabetta Piqué/ LaNacion.com

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